Wednesday, November 5, 2008

México. Comienza a revelarse el misterio de la Reina Roja de Palenque

20051201112104-palenquereinarojaw.jpg

La Reina Roja descubierta hace diez años en un templo de Palenque, zona arqueológica maya del sureste de México, pudo haber sido la esposa del Rey Pakal II, aseguró hoy la arqueóloga mexicana Vera Tiesler.

“El equipo de investigación sobre la Reina Roja ha llegado a la conclusión preliminar, que los restos pueden corresponder a Tzakbu Ajawm, la esposa de Pakal II, gobernador de Palenque entre los años 615 y 684 de nuestra era”, indicó la arqueóloga.

Tiesler, profesora de la Universidad Autónoma de Yucatán, destacó que si se prueba la identidad de la Reina Roja, habrá perspectivas nuevas para comprender su vida, su papel como mujer, guardián en la línea dinástica y sobre todo su labor al lado de este jerarca tan ilustre.

Un equipo multidisciplinario se ha encargado de hacerle estudios de epigrafía, arqueología convencional y física, de ADN y radiocarbono, con el fin de aportar información sobre la vida, identidad, aspecto físico y la muerte de la Reina Roja, precisó.

Tiesler y el equipo de investigación de la Reina Roja presentaron anoche en el Museo de la Bola de la capital mexicana el documental “La Reina Roja, Un misterio maya”, producido por Discovery Channel y que será transmitido el próximo 4 de diciembre.

El documental presentará a tres mujeres importantes en la realeza de Palenque y candidatas a ser la Reina Roja: Yohl Ik Na, primera mujer que gobernó Palenque; Zaj Kuk, madre de Pakal II, y Tzakbu Ajaw, la esposa de este rey, aunque el documental se apega a las conclusiones preliminares de que la Reina Roja es Tzakbu Ajaw.

Tiesler informó de que el documental, dirigido por el cineasta mexicano Carlos Carrera, relata el hallazgo de la Reina Roja el 1 de junio de 1994 y los nuevos descubrimientos sobre la historia dinástica de la sociedad palencana.

Arnoldo González, jefe del equipo de arqueólogos que descubrió a la Reina Roja, dijo que aún se trabaja en los restos de la reina, en los de los dos personajes sacrificados a su lado, y en el atuendo, la máscara de malaquita y toda la ofrenda mortuoria.

La Reina Roja tuvo un alto estatus y debió desempeñar un papel fundamental dentro del linaje real, por el hecho de haber sido inhumada en un complejo próximo al Templo de las Inscripciones donde se encontró la tumba del rey Pakal, precisó.

La Reina Roja fue amortajada con cinabrio, un mineral rojo y pesado compuesto por mercurio, de ahí su nombre. Se presume que era una mujer de entre 40 y 45 años, de un metro y medio de altura, aquejada de osteoporosis.

Palenque tiene un papel crucial en el estudio de la historia y la religión de los mayas, ya que no sólo convirtieron su territorio en una capital regional en el siglo VII, sino que fomentaron el arte, como lo muestran los textos labrados y monumentos de piedra en los que dejaron plasmada la historia dinástica.

Fuente: Agencia EFE / Vanguardia.com, México, 30 de noviembre de 2005
Enlace: http://srv2.vanguardia.com.mx/hub.cfm/FuseAction.Detalle/
Nota.498867/SecID.29/index.sal

——————————————

Verán millones por TV la historia de la Reina Roja

La historia del descubrimiento y las hipótesis sobre quién es el enigmático personaje conocido como la Reina Roja de Palenque son llevadas a la televisión a través de una producción de Discovery Channel, un especial en el que diversos arqueólogos y científicos hablan de uno de los más fascinantes descubrimientos de la civilización maya.

Si bien el especial de dos horas de duración no aporta información novedosa a la ya conocida sobre los restos de mujer que fueron hallados en 1994, en el interior del Templo XIII de la Zona Arqueológica de Palenque, Chiapas, sí apuesta a difundir masivamente la historia.

Los restos óseos de la Reina Roja quien en un principio fue llamada la Dama Roja fueron encontrados dentro de un sarcófago, al interior de un templo maya localizado a un costado del Templo de las Inscripciones, donde el arqueólogo Alberto Ruz Lhuillier descubrió el sarcófago de Pakal II, hace 50 años. Por este motivo, desde 1994 se ha mencionado la posibilidad de que la Reina Roja sea una pariente cercana del monarca más importante de Palenque: Pakal II, aunque no se ha podido comprobar por la ausencia de glifos e inscripciones.

Una conclusión preliminar, como lo anunció la doctora Vera Tiesler Blos durante la cuarta Mesa Redonda de Palenque, realizada en 2002, es que la Reina Roja puede ser la esposa de Pakal II, Tzakbu Ajaw.

Sin embargo, el hecho de que los restos de la Reina Roja estuvieran impregnados de rojo cinabrio sustancia mineral que era untada al cuerpo de los nobles antes de ser depositados en la tumba no permitió la obtención del ácido desoxirribonucleico (ADN) para determinar su parentesco con Pakal II.

“Como parte de la antropología física y más recientemente de la bio arqueología, los estudios osteológicos y dentales ahora tienen un lugar bastante establecido dentro de la investigación de los personajes históricos. De este modo, la interpretación bioarqueológica, conjunta con el registro material, la epigrafía e iconografía, permiten una recreación asombrosa de la vida y muerte de la nobleza prehispánica, que cada vez dista menos de la que se conoce de la antigua nobleza europea”, explica Tiesler, investigadora de la Universidad Autónoma de Yucatán.

Durante la investigación que ha realizado Tiesler, en conjunto con el antropólogo físico Arturo Romano y el especialista en morfología dental Andrea Cucina, ha recurrido a la reconstrucción de la fisonomía facial de la Reina Roja, tratando de identificar aquellos rasgos distintivos para después compararla con la imaginaria femenina de Palenque y encontrar personajes que podrían mostrar semejanzas. También compararon el tratamiento mortuorio de la Reina Roja y Pakal, e iniciaron una serie de estudios especiales, como los de ADN y Carbono 14, entre otros.

Michela Giorelli, directora de producción y desarrollo de Discovery Networks, señaló que el documental (estructurado como un triller) Reina Roja, un misterio maya , es la producción original más ambiciosa desde que se lanzó Discovery Channel en América Latina. “Lo digo no sólo por el esfuerzo creativo sino por el nivel de investigación científica. Discovery Channel patrocinó varias de las investigaciones que se van a ver en el programa y aportó mucho para entender más lo que es la cultura maya”.

“Se hicieron muchas entrevistas, filmaciones en laboratorio, en la zona arqueológica de Palenque y muchas recreaciones dramáticas. Casi un 60 por ciento fue recreación histórica muy auténtica, en el set siempre estuvo presente un asesor histórico”, señala Giorelli.

Ninguno de los ejecutivos de Discovery quiso revelar cuánto se invirtió en las investigaciones y en la producción del documental, sólo expresaron que fue “una inversión muy grande”.

El arqueólogo del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Arnoldo González, encargado del Proyecto Arqueológico Palenque y quien actualmente prepara un libro sobre el resultado de sus investigaciones sobre la tumba de la Reina Roja, dijo que a poco más de 10 años de su descubrimiento, la Reina Roja ha comenzado a revelar parte de su misterio.

Reina Roja, un misterio maya es una producción de Alameda Films, bajo la dirección del cineasta mexicano Carlos Carrera. Investigación: Vera Tiesler, la arqueóloga Fanny López, el antropólogo Arturo Romano, los arqueólogos Arnoldo González y David Friedel, así como el epigrafista David Stuart.

Fuente: Miguel Angel Ceballos / El Universal, 4 de diciembre de 2005
Enlace: http://estadis.eluniversal.com.mx/cultura/46383.html

———————————–

La reina roja. Traducción de “The Red Queen”

Por Arnoldo González Cruz
Instituto Nacional de Antropología e Historia

Proyecto Arqueológico Palenque, Chiapas, México

Palenque fue construido sobre las primeras estribaciones de la sierra oriental de Chiapas. Era una vasta ciudad que contaba con una superficie aproximada de 16 kilómetros cuadrados. Mas de 800 estructuras, entre templos, plataformas, basamentos, palacios, puentes, acueductos y unidades habitacionales, se adaptaron a la topografía del terreno, siguiendo un trazo general en dirección este-oeste a lo largo de la ladera baja de la serranía.

Esta antigua ciudad giraba entorno a lo que conocemos hoy como la Gran Plaza, espacio casi rectangular limitado en los costados este, oeste y sur por conjuntos arquitectónicos mayores y que ha sido considerado como el corazón de las actividades político-administrativas de la ciudad. En el extremo este se ubica una construcción colosal conocida como El Palacio, y en cuyo interior edificios alrededor de patios interiores que conforman un complejo grupo de espacios abiertos, corredores, galerías subterráneas, drenajes y una torre que debió servir como observatorio. Esta gran estructura es el resultado de un sinnúmero de transformaciones arquitectónicas ocurridas a lo largo de 400 años.

En el extremo oeste se levanta un basamento piramidal, hoy sin explorar y con su templo derruido, conocido como Templo XI; a su vez la parte norte limita con anchas escaleras que daban acceso a la Gran Plaza y que arrancan desde una plataforma baja. Finalmente en el lado sur y cubriendo mas de la mitad de la longitud de la Gran Plaza, se extiende una inmensa plataforma resultado de las modificaciones realizadas a las faldas de un cerro que circunda la plaza, para construir cuatro estructuras conocidos como EI Templo de las Inscripciones, el Templo XII-A, el Templo de la Calavera y el Templo XIII.

Desde la temporada 1993 concentramos los trabajos en la Gran Plaza donde intervenimos a nivel de conservación el Templo de las Inscripciones y el Palacio. Durante la temporada 1994 se realizó la exploración y restauración del Templo de la Calavera, el Templo XII-A y el Templo XIII.

Durante estos procesos de trabajos fue posible recuperar información arqueológica de este sector, entre los que destaca el hallazgo de una tumba en el interior del Templo XIII que por haber sido localizada al interior de un sarcófago, dentro de una cámara mortuoria en el interior de un complejo arquitectónico de grandes dimensiones y de gran calidad en su ejecución, nos permite considerarla como una de las tumbas más ricas hasta entonces descubiertas después de la tumba del Templo de las Inscripciones y que hoy conocemos como el Templo de la Reina Roja.

Exploraciones en el Templo XIII: Las referencias alusivas al Templo XIII son escasas y escuetas. La razón principal es que el templo se encontraba totalmente derruido desde siglos atrás y no llamó la atención de los primeros visitantes y exploradores que visitaron el sitio a finales del siglo XVIII y la primera mitad del siglo XIX. No es sino hasta el año de 1889 cuando Alfred P. Maudslay, en su levantamiento topográfico del sitio, nos muestra por vez primera la ubicación y topografía del templo y quién lo asigna con el número XIII.

En la visita que realiza Frans Blom en 1923 nos deja una pequeña mención: “Al O. del Templo de las Inscripciones encontramos dos estructuras, de las cuales la número XII (más bien se refiere al XIII) es un montículo sobre una terraza en un nivel un poco mas bajo del nivel del Templo de las Inscripciones. El otro edificio queda todavía un poco más al O. y consiste en un templo de corredores paralelos. Solo la parte E. del edificio está conservada (Blom, 1991: 142-143).”

En 1954 Alberto Ruz Lhuillier inicia trabajos de exploración y consolidación del templo, dejando intacto el basamento que lo sustenta. El edificio ofrece todos los rasgos arquitectónicos del tradicional templo palencano. Dichas características incluyen un pórtico de tres entradas y una crujía interna dividida en cuarto central y dos laterales. Durante los trabajosos de excavación en el pórtico descubrió una tumba saqueada en tiempos prehispánicos que contenía 25 cuentas de jadeita, restos de pintura verde y rojo; así como piezas dentarias y fragmentos de hueso sumamente deleznables (Ruz, 1958: 135).

Finalmente en 1973 Jorge Acosta concluye la esquina noroeste del Templo de las Inscripciones, interviniendo así mismo parte del primer y segundo cuerpo del basamento que sustenta el Templo XIII y que hacen esquina con las Inscripciones (Acosta, 1975).

El descubrimiento de la Tumba de la Reina Roja

Uno de los objetivos para llevar a cabo trabajos arqueológicos en esta estructura era conocer su secuencia constructiva y la forma como esta fue edificada sobre la falda del cerro que la circunda. Los trabajos se iniciaron con dos calas de aproximación, con la intención de localizar los cuerpos que conforman el basamento que lo sustenta y por otro lado, detectar su escalinata principal. Al continuar con la exploración de los dos primeros cuerpos iniciados por Jorge Acosta en 1973, fue posible localizar los restos de la escalinata principal totalmente desplomada. Al iniciar su limpieza, se detectó una pequeña puerta tapiada, sobre el paramento vertical del segundo cuerpo a unos 2.80 metros del nivel de la plaza.

Después de retirar las piedras que cubrían el acceso, se descubrió un angosto pasillo de seis metros de largo y con una orientación norte-sur, que conduce a una de las mejores crujías conservadas de Palenque. Todo el interior del recinto se encontraba despejado de escombro. La crujía, de 15 metros de largo y con una orientación este-oeste, fue realizada con grandes bloques de piedra caliza.

El extremo sur lo conforman tres aposentes, en donde el primero y el último se encontraban vacíos mientras que la habitación central se encontraba tapiado a partir de piedra perfectamente acomodadas y con un aplanado de estuco que aún conservaba resto de color negro. El dintel de piedra caliza nos indicaba que alguna vez tuvo función de habitación, antes de quedara sellado completamente. Un elemento que llama la atención, sobre la fachada que conforman estos aposentos, es una cornisa como remate del paramento vertical, realizado con varia capas de lajas a manera de gotero que recuerda a varios templos del sitio. Este se encontraba desplomado en algunas de sus partes y fue necesario reponerlo y restaurarlo parcialmente.

Al sureste y suroeste de la crujía se localizaron dos vanos completamente tapiados, mientras que en los extremos este y oeste de la crujía, se localizaron otros dos en las mismas condiciones. El estrecho pasillo, la crujía y los aposentos de los extremos presentan el clásico arco maya, característico de Palenque y de otros sitios mayas.

Sobre el extremo norte de la crujía se observan los grandes bloques de piedra caliza con el que fue construido. Lo más notable es la presencia, a la derecha de donde desemboca el estrecho corredor, de restos de un aplanado con huellas de manos humanas. Un elemento arquitectónico importante que hay que destacar, es que el estrecho corredor en una época anterior era mucho más ancho que las dimensiones actuales, tal como se observa en una junta arquitectónica en la cara interior de la crujía, y que su anchura coincide con el ancho del aposento central.

Toda este edificio interior se encontraba desprovistos de aplanado, con excepción de algunos restos en la parte superior e inferior de los aposentos.

A pesar del buen estado de conservación de la subestructura iniciamos, a principios de mayo de 1994, trabajos de liberación y consolidación en el exterior del Templo XIII, para evitar las constantes filtraciones de agua de lluvia al interior de la subestructura.

Lo que más llamaba la atención era los restos de carbón localizados al pie y en la parte superior de la banqueta del vano y el aposento sellado. Durante este proceso, muchos nos preguntábamos que había en el interior del mismo. Para salir de la duda y evitar conjeturas, decidimos hacer un corte estrecho en la parte superior izquierda del aplanado. Para ello fueron tomadas en cuenta muchas consideraciones antes de desmantelar una parte que nos permitiera ver el interior. Una de las preocupaciones, era la posible presencia de restos de decoración en la parte posterior del muro. Normalmente los entierros en el área maya y en otras regiones de Mesoamérica aparecen orientados norte-sur. Si este aposento hubiese sido reutilizado como cámara mortuoria, se corría el riesgo de dañar algún recubrimiento, ya que estaríamos excavando la parte norte del recinto. Se tomaron las precauciones necesarias y se realizó una horadación de 15 x 15 cm donde pudimos apreciar una de las tumbas mas ricas hasta entonces descubiertas en Palenque, después de la de Pacal.

Descripción de la tumba

A través de la perforación realizada se pudo observar un aposento perfectamente abovedado de 3.80 x 2.50 metros y donde casi de toda el área estaba ocupada por un sarcófago de forma rectangular realizado en piedra caliza. Al sur se observaba la puerta principal y cinco escalones que daba acceso al recinto.

Al observar el acceso principal de la tumba, a través de esta horadación, supusimos que los vanos sellados localizados en los extremos de la crujía nos pudieran llevar al acceso principal por medio de la localización de otra crujía. Por lo que decidimos explorar los vanos localizados al sureste y suroeste del recinto, en vista que presentaban la misma orientación que el acceso principal a la tumba.

Después de 15 dias de exploraciones pudimos comprobar que estos accesos presentaban escalas internas que ascendían, y comunicaban a un edificio localizado en la parte superior. Por otro lado, intentamos por medio de pozos localizar estos accesos, desde la parte exterior, con resultados negativos después de haber excavado ocho metros de profundidad.

Ante estos esfuerzos infructuosos decidimos acceder a la tumba por el vano norte. Para ello ampliamos la pequeña horadación, no sin antes comprobar la ausencia de decoración en el muro interno.

El sarcófago de se encontraba pintado en rojo (cinabrio) y tallado en una sola pieza. Sobre el descansaba una losa monolítica de piedra caliza de 2.40 metros de largo por 1.18 de ancho y 10 cm de grosor, desprovista de decoración. Un incensario con tapa yacía sobre su superficie en su parte central y al pie del mismo un pequeño malacate de hueso.

En el extremo oeste del sarcófago se localizó una osamenta en mal estado de conservación. Se trata de los restos de un individuo adolescente de unos 11 años al momento de su muerte, de sexo masculino. El cadáver fue depositado en posición decúbito dorsal extendido, con orientación norte-sur. Una de sus características principales es que presenta deformación craneana.

En el extremo este fue localizada otra osamenta la cual se hallaba en decúbito ventral extendido y con orientación de norte a sur. Se trata de un personaje de sexo femenino, cuya edad se ha calculado entre los 30 y 35 años al momento de su fallecimiento. Aparentemente estos dos individuos fueron sacrificados para acompañar al personaje principal en su viaje al inframundo.

Sobre los primeros escalones fue colocado un plato de cerámica de grandes dimensiones de color marrón y dos vasos anaranjados del mismo material. En el penúltimo escalón fue localizado un entierro secundario, compuesto de algunos huesos largos y dientes con incrustación de jade.

Tras registrar y levantar los elementos que rodeaban al sarcófago e iniciar la limpieza de la tapa, fue localizado en la parte intermedia un pequeño orificio de aproximadamente 3.0 cm de radio que atravesaba el grosor de la tapa y que nos permitió observar el interior del sarcófago, donde pudimos ver, a través de este conducto, parte del ajuar funerario.

Posteriormente se procedió a retirar la lápida monolítica que le servía de tapa, labor que nos llevaría 14 horas para levantarla aproximadamente 20 cm. Al removerla fue localizado en el fondo, con la cabeza orientada hacia norte, los restos óseos de un individuo adulto de complexión media, de sexo femenino, y de una estatura calculada en 1.54 m, con una edad aproximada al momento de la muerte entre 40-45 años. Una colección de jades, perlas, agujas de hueso y conchas cubrían y rodeaban al esqueleto. Unas 1140 piezas abrían formado parte de una máscara, collares, orejeras, y pulseras con las que vistieron al personaje para ser enterrado. Entre estos materiales resaltaba una diadema de cuentas circulares planas de jadeita sobre el cráneo, piezas rectangulares de color verde manzana que rodeaban parte del cráneo y pecho y que un análisis de laboratorio identificó como malaquita y que por su distribución pensamos que se trate de una máscara.

A la altura del pecho también se localizó una alta concentración de cuentas planas de jadeita y cuatro navajillas de obsidiana Alrededor de ambas muñecas había pequeñas cuentas de jadeita pertenecientes posiblemente a las pulseras y a la altura de la pelvis se localizaron tres hachuelas de piedra caliza, que en seguridad formaban parte del cinturón. Entre las falanges de la mano izquierda y la pared este del sarcófago localizamos una concentración de plaquetas de jade a manera de mosaico, que por sus características probablemente es una pequeña máscara. Una de las piezas más relevante de este conjunto es una minúscula figurilla tallada en piedra caliza que apareció en el interior de una valva de concha y que se ubicaba en la esquina nordeste del sarcófago. Las paredes del sarcófago, el cuerpo y todos los elementos se encontraban cubiertos de un polvo rojo al que se ha identificado como cinabrio.

Arquitectura

Los resultados de las excavaciones del conjunto arquitectónico, permitieron establecer hasta el momento tres etapas constructivas. La primera etapa correspondería al recinto al que hemos hecho alusión y donde apareció la tumba. Por sus características pensamos que este primer recinto estuvo originalmente expuesto dada la presencia de la cornisa en toda la fachada del templo y que cumplía con una función diferente a la de un lugar de enterramiento, tal como lo atestigua el vano norte del recinto intermedio que fue tapiado para ser utilizado como tal.

Este edificio, como hemos señalado, desplantaba a partir de la segunda plataforma a 2.80 metros del nivel de la plaza y se accedía por medio de una angosta escalinata. En el siguiente periodo constructivo el basamento se elevó 4.15 metros, conformada por otros dos cuerpos (de 2.05 metros el tercero y 2.10 metros el cuarto cuerpo), para construir un segundo edificio, respetando la edificación anterior. De este se conservó solamente parte de dos pilastras, que por sus características debió ser un templo con tres vanos, tal como se observa en el cuarto cuerpo. Presentaba también una escalinata angosta con dimensiones similares al primer edificio. Es en esta momento cuando se construyen las escalinatas internas que descienden al primer edificio, así como las que se acceden desde la plaza. Posteriormente, durante este mismo periodo se construye el angosto pasillo y se decide utilizar el recinto interior como tumba.

Para ello los palencanos construyen la escalinata principal de la tumba que, a través de 13 peldaños, comunicaba con el edificio superior y amplían el angosto pasillo. La anchura del pasillo coincide con la anchura del vano norte de la habitación central y con la anchura del sarcófago, lo que nos indica que el sarcófago fue introducido por este corredor, dado que el acceso principal de la tumba es mucho más reducido. Cuando los restos mortuorios son depositados todos los pasajes se sellan, dejando los pasajes laterales y el angosto pasillo.

La tercera etapa constructiva y última, el edificio creció 1.80 m. por medio de dos cuerpos (el quinto de 0.90 metros y el sexto de 0.90 metros). De esta manera el basamento alcanzó una altura de 12.00 metros de alto. Sin embargo, para ello los palencanos desarmaron el edificio anterior para construir este último. La escalinata se amplio a 11.00 metros de largo y se agregaron las alfardas, clausurando con ellos los últimos pasajes abiertos en el interior del recinto.

Arquitectónicamente este patrón constructivo en el sitio nos recuerda al Templo de las Inscripciones, en donde a través de una escalinata en la parte central del templo se desciende al interior de la cripta funeraria. Un caso similar de acceso lo presenta el Templo XV, con una escalinata lateral que desciende a una subestructura compuesta de tres habitaciones, el cual repite también, a una escala menor, tanto su distribución interna como la función de depositar en en interior, restos funerarios en una habitación central. Otro caso se presenta en el Templo del Bello Relieve, sin embargo, desgraciadamente estas tumbas fueron saqueadas y destruidas desde finales del siglo pasado por lo que no pudimos contar con mayor información.

Consideraciones finales

De acuerdo a la información recuperada sobre prácticas funerarias prehispánicas en Palenque, los individuos eran inhumados en directamente en el suelo, sobre cistas y en el interior de cámaras. Estas generalmente se construían bajo el piso de las casas habitacionales o bajo grandes templos y palacios. Un caso único es la presencia de un sarcófago en el interior de una cripta sobre el que se construyó el Templo de las Inscripciones y donde fueron localizados los restos de Pakal el gobernante más importante de Palenque.

La importancia del hallazgo de la Reina Roja radica principalmente, en el descubrimiento de otro sarcófago dentro de una cámara mortuoria en el interior de un complejo arquitectónico. Por sus características, la tumba de la Reina Roja presenta similitudes con la del Templo de las Inscripciones. Un hecho importante que debemos subrayar es que los edificios son contiguos y forman parte de la Gran Plaza de la ciudad. En los dos casos hay escaleras interiores que conducen a la tumba y ambos contienen un sarcófago monolítico con tapa dentro de una cámara: casos únicos en el área maya. En los dos hallazgos, los personajes iban acompañados en su viaje al inframundo de individuos sacrificados. Asimismo, ambos portaban máscaras mortuorias, diademas, cuentas de jadeita, perlas y tres hachuelas pertenecientes al cinturón ceremonial; finalmente, el interior de los dos sarcófagos estaba pintado de rojo con polvo de cinabrio.

En el caso del Templo de las Inscripciones, la cripta y el sarcófago presenta una riqueza decorativa única tanto en paredes como en los cuatro lados del sarcófago y en los elementos que componen los relieves de la lápida que lo cierra. Sin embargo, la cripta y el sarcófago de la Reina Roja son muchos más pequeños y estan desprovistos de decoración y escritura glífica. La ausencia de inscripciones no permite que pueda conocerse la identidad del personaje femenino enterrado. Por esta razón de manera provisional se le ha llamado la Reina Roja. Se puede apreciar que su rango social fue elevado puesto que después de la tumba de Pacal, es dentro de Palenque el entierro mas elaborado. Sin embargo, la ausencia de textos glíficos que acompañen a la tumba real no debe resultarnos extraño. En Palenque es común que los entierros no estén acompañados de inscripciones. Pacal es el personaje más importante hasta ahora localizado y es también el único que fue enterrado con extensos textos en donde se le identifica.

Las pocas evidencias de cerámica localizadas en el interior de la tumba, nos permite aproximarnos a una fecha tentativa, a reserva que en lo futuro se cuenten con nuevos datos. Por la forma y características del brasero, los vasos y el plato nos indican que, estos materiales corresponden al complejo cerámicos Otolum fechado para el año 600-700 d C. dentro del Clásico Tardío según la clasificación de Rands (1974).

Los análisis de los restos óseos, realizados hasta este momento, nos ha revelado información relevante. En el caso del personaje principal, sabemos por ejemplo, que el hecho de haber encontrado muy juntos ambos tobillos son un indicador que este individuo, previo a su depósito dentro del sarcófago, fue amortajado. Por otro lado, la estatura que presenta, de 1.54 metros, ha sido considerada alta para la población femenina regional de su época. El cráneo presenta una modificación severa del tipo tabular oblicuo en su variante pseudoanular, cuyo tipo de deformación comparte la mayoría de la población enterrada en el centro de la antigua ciudad de Palenque. Esta forma fue lograda con el empleo de un aparato cefálico, es decir, a base de dos tablillas y vendas constrictoras. Otro hecho importante son los incisivos superiores, los cuales son del tipo pala, una característica distintiva de las poblaciones mongoloides. Dos incisivos inferiores se presentan fusionados y faltan ambos terceros molares superiores. Hay decoraciones dentales logradas mediante el limado y resultando en la forma del tipo A1 (según la clasificación de Romero [1986]). En términos generales destaca la presencia del sarro, caries y abscesos, indicativos de una dieta poco abrasiva y una mala higiene bucal. Se sabe también por dichos análisis que este personaje ingería una dieta alta de contenido de carne y por el adelgazamiento de muchos de sus huesos, principalmente ambos parietales y en las extremidades, presentaba una osteoporosis avanzada (Romano, 1999).

Por lo que respecta a los acompañantes, localizados en los extremos del sarcófago, aparentemente los dos individuos fueron sacrificados para acompañar al personaje principal. Por la posición que guardaban los huesos al momento del hallazgo se infiere que tanto la mujer como el adolescente no fueron amortajados. En el caso de este último, el cráneo presenta una deformación del tipo tabular erecto en su variante plano occipital, lograda mediante el uso de la cuna deformadora.

Muchos otros estudios continúan, como el caso del ADN, que ha sido difícil de obtener por la antigüedad, el mal estado de conservación en que fue localizada la osamenta, así como la gruesa cubierta de cinabrio que llegó a penetrar las capas superficiales de los huesos, dificultando así la extracción de los ácidos nucleicos. Sin embargo, se espera afinar las técnicas y aplicarlas adecuadamente a una muestra ósea que pueda dar cuenta del ámbito familiar del personaje en cuestión (Romano, 1999).

Finalmente, consideramos que faltan muchas preguntas que resolver. Entre ellas se encuentra la carencia de evidencia directa sobre el origen y presencia de diversos materiales entre los que se encuentra la malaquita, el cinabrio y la jadeita. Estudios comparativos en relación con el patrón funerario presentes en Palenque, las ofrendas y arquitectura para determinar indicadores de rango social en el sitio y su comparación con otras ciudades mayas del Clásico.

GONZÁLEZ CRUZ, ARNOLDO
2000 La reina roja. Traducción de “The Red Queen” en Mesoweb: http://www.mesoweb.com/palenque/features/red_queen/01.html

Referencias:

Acosta, Jorge
1975 “Exploraciones en Palenque, 1970.” En: Anales del INAH. Vol. 3, no. 55.

Blom, Franz
1991 Las ruinas de Palenque, Xupá y Finca Encanto. INAH. México.

González Cruz, Arnoldo
1994 “Trabajos recientes en Palenque.” En: Arqueología Mexicana, pp.39-45, México.
1998 “El Templo de la Reina Roja, Palenque, Chiapas.” En Arqueología Mexicana, p.61, México.

Rands, Robert
1974 “The ceramic sequence at Palenque, Chiapas.” En: N. Hammond (Ed.) Mesoamerican Archaeology: New approaches.

Romano Pacheco, Arturo
1999 “Las osamentas del recinto funeraria de la estructura XIII-sub de Palenque, Chiapas.” Informe mecanoescrito. 3 pp. DAF/INAH. México.

Romero, Javier
1986 Catálogo de la colección de dientes mutilados prehispánicos, IV parte. Colección Fuentes. INAH, México.

Ruz Lhuillier, Alberto
1956 “Exploraciones en Palenque” En: Anales del INAH. Tomo X. p. 117-184. México.

Fuente: http://www.mesoweb.com/palenque/features/reina_roja/08.html

——————————

Adriana Malvido narra a Crónica el hallazgo de la Reina Roja hace 12 años; el ADN confirmó que fue la esposa de Pakal, no su madre

“Es una dama”, exclamó el antropólogo físico Arturo Romano Pacheco, luego de una simple mirada al cráneo y a la pelvis de la osamenta que se encontraba metida en un sarcófago, bañada de cinabrio y cubierta de jade, en el Templo de la Calavera, de Palenque, Chiapas.

Y con esta frase, el prestigiado investigador confirmó que se había hecho el descubrimiento más importante en los últimos 50 años de investigación arqueológica en México: una mujer enterrada con todos los honores de un gobernante; una reina maya.

La historia de este descubrimiento es casi una novela. Y con este tono, con el uso de la primera y tercera persona en la narración, lo cuenta la periodista Adriana Malvido en su libro La Reina Roja. El secreto de los mayas en palenque (Conaculta-INAH-Plaza y Janés 2006).

En entrevista con Crónica narra la periodista que después de 1, 300 años la Reina Roja de Palenque —como fue bautiza por estar cubierta de cinabrio— revela sus secretos. Luego de una larga discusión y estudios se determinó que ahí se encontraba la tumba de la esposa del Gran Rey Pakal, uno de los más poderosos gobernantes de la ciudad maya de Palenque.

Es la mañana del 11 de abril de 1994, el sol brilla en aquellos lugares con furia primaveral. La casualidad obra en favor de la arqueología: por esos días se ha derrumbado una escalera en el Templo de la Calavera, a un lado de la imponente pirámide de Pakal. La arqueóloga Fanny López Jiménez ha descubierto un indicio de que ahí hay una tumba, por lo pronto es una rendija apenas. Para el común de la gente es una grieta entre un montón de piedras, pero para un arqueólogo puede significar la puerta de la gloria.

Esta puerta del destino se abrió para los descubridores de la Reina Roja, pero también para Adriana Malvido —testigo presencial de la apertura del sarcófago— quien 12 años después publica su libro, a la manera de un reportaje, donde narra estos momentos culminantes de la arqueología mexicana.

Ese mismo día Fanny habla por teléfono con el encargado del Proyecto Palenque, el arqueólogo Arnoldo González Cruz, quien al escuchar las emocionadas palabras de la joven investigadora no lo puede creer: se suponía que en el Templo de la Calavera ya no había nada que explorar.

Malvido narra así uno de los momentos cumbre de su vida:
“En el Templo de la Calavera a sugerencia de Arnoldo, guardan un minuto de silencio para pedir ‘permiso’. Le dicen, a quien quiera que esté ahí, que los comprenda, que sólo están haciendo su trabajo.

“Y proceden. Martín Caballero, un excavador asistente de Fanny, hace el corte sobre el tapiado y al penetrar el cincel en el muro, deja escapar una exclamación. Una ráfaga a presión de aire helado le ha golpeado la cara. ¡El espacio está hueco! Corran por una lámpara para mirar por aquel orificio de quince centímetros. Fanny no alcanza, Arnoldo se sube a una cubeta y grita:

—¡Una tumba!

Fanny por fin puede ver:

—¡Un sarcófago!

Luego escribe Adriana que: “aquello ya les resulta extraordinario: hallaron un gran sarcófago cuando pensaban que sólo Pakal tenía una tumba así en todo Mesoamérica. ¡Habían encontrado otra! Fanny no puede contenerse y llora. Arnoldo llama por radio a todos los compañeros del campamento del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) que trabajan en la zona desde 1992, así como a trabajadores y peones del proyecto.

“Llegan Katya, Gerardo, Gabriela y bautizan a Fanny con agua de piña helada mientras Arnoldo reporta el hallazgo a la dirección general del INAH en la ciudad de México”.

La información que se maneja de estos sucesos “por lo general es un poco técnica, es un poco árida”, dice Adriana a este diario por lo que trabajó su reportaje con un lenguaje más claro, más coloquial, y el resultado fue un libro ameno que se lee con la emoción de aquellos días.

El antropólogo físico Romano Pacheco “tiene un papel fundamental porque él analizó, fue testigo presencial del hallazgo de Pakal en 1952, y cuando se da el descubrimiento de la Reina Roja el INAH lo comisiona para revisar los restos óseos, pero no se sabía que era mujer. A él le basta con ver la cabeza y la pelvis para saber que es mujer; es cuando dice, ¡es una dama! Y es cuando empiezan a llamarla Reina Roja. El nombre se lo pone Arnoldo González Cruz porque estaba cubierta de cinabrio, que es un mineral rojo.”

Me han ido informando de los avances en el análisis de los resto óseos, explica Malvido: “con la tecnología que hay los huesos te pueden decir a partir del sarro de los dientes lo que comía la reina; te dicen que tuvo una osteoporosis aguda, incluso que tuvo sinusitis, que llevaba una vida sedentaria. Todo eso te dicen los huesos, es muy impresionante”.

La certeza que dan los estudios “es que la Reina Roja no es pariente de Pakal. Es decir, los últimos resultados del estudio del ADN dicen que no hay compatibilidad genética. Entonces al ser un resultado negativo es muy importante porque se descarta que la reina sea la bisabuela o la mamá de Pakal. La mayoría de los investigadores apuesta a que sea la esposa de Pakal, aunque hay otra hipótesis que se apunta en el sentido de que pudiera ser la Señora Telaraña, que era la nuera de Pakal”

Porque en esta región hay un papel preponderante de mujeres con poder: “La mujer en la época clásica maya además de que podía ser gobernante, como lo fueron algunas, fueron madres de reyes y ellas les otorgaban los objetos del poder a los soberanos. Eran muy importantes”.

La tecnología avanza de manera impresionante, “hace diez años no se podía obtener ADN de los huesos de la Reina porque estaban demasiado cubiertos por cinabrio, y ahora se sabe que la gobernante no era madre ni abuela del Rey Pakal, sino con toda probabilidad, su esposa”.

tarracoeufoniosmezquitassepulcralsoletomasacre olmedagranollersminuciosaosamentagoliatpartidaremediohebillaslabradas agricultorprecolombinohebreobizkaiamenorquinesmegiddo masacresalonistaurobolio

Posted by simplista33 in 20:40:42 | Permalink | No Comments »